Transmite a Otros el Mensaje

2017-09-20T23:59:48+00:00 agosto 26th, 2015|Legado de Santidad|

¡Amigos, los saludo en el poderoso nombre de Jesucristo!

Quiero compartir con ustedes que las Cumbres de Santidad se siguen realizando alrededor del mundo; almas son santificadas y que Dios continúa renovando su iglesia.

En la última reunión de la junta de Legado de Santidad se decidió nombrar al Dr. Stan Toler como presidente. Stan, un líder con asombrosa capacidad creativa, aportará innovadoras formas para alcanzar a las personas con el mensaje de santidad de corazón. Además, la junta decidió realizar cumbres de santidad regionales a través de todos los Estados Unidos de América en el año 2016.

Creo que ustedes disfrutarán con el artículo de este mes entregado por Jerry Brecheisen. Él es un escritor y predicador que por varias décadas ha presentado el mensaje del poder santificador de Jesucristo.

Dr. Louie E. Bustle, Presidente de Legado de Santidad

louie@holinesslegacy.com

www.holinesslegacy.com

Transmite a Otros el Mensaje

“Retén la norma de las sanas palabras que has oído de mí, en la fe y el amor en Cristo Jesús”; 2 Timoteo 1:13 (LBLA).

Al detenerme en un semáforo, vi que lentamente se acercaba a la intersección una costosa bicicleta. El conductor maduro, obviamente un ciclista experimentado, con la ropa característica, se acercó al cruce a paso de tortuga.

Luego, a unos 10 metros detrás de él, observé a otro ciclista. Un jovencito, probablemente su hijo, que luchaba por mantenerse pedaleando sobre una pequeña bicicleta que al costado llevaba las ruedas adicionales destinadas al aprendizaje. El experimentado ciclista llevaba un paso muy cuidadoso para que quien venía detrás de él le pudiera seguir sin dificultad.

El apóstol Pablo le dijo a Timoteo, su hijo en la fe, “Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros” (2 Timoteo 2:2). En otras palabras: transmite la fe.

Nosotros somos guerreros del camino, equipados con la llenura del Espíritu, nuestros corazones purificados y con la “sana doctrina”. Ahora, nuestra tarea es entregar este mensaje a quienes se hallan en el peligroso cruce de una nueva y extraña cultura. ¿Cómo lo haremos?

Lo vivimos.  Equipados con el “ropaje” de la semejanza de Cristo, enfocamos el manillar (manubrio) de nuestra humanidad en la verdad divina. Tito 1:9 nos dice, que debemos retener “la palabra fiel tal como ha sido enseñada, para (poder) también… exhortar con sana enseñanza”. Con el poder capacitador del Espíritu, determinamos la velocidad y la dirección guiando por el ejemplo. Nuestras acciones y reacciones reflejan la gracia que nos alcanzó y nos limpió.

Lo enseñamos. En todo tratamos de mantenerlo simple para que pueda ser entendido adecuadamente, como con “ruedas de aprendizaje”, hasta que los demás desarrollen la habilidad de vivir este mensaje o andar por sí mismos. El ciclista con una bicicleta grande era capaz de ir a una velocidad mucho mayor, pero estableció un ritmo que ayudará a quien le seguía hasta adquirir experiencia. Es decir, enseñamos por medio de la práctica. “Si esto enseñas a los hermanos, serás buen ministro de Jesucristo, nutrido con las palabras de la fe y de la buena doctrina que has seguido” (1 Timoteo 4:6). No disimulamos o escondemos la terminología de esta doctrina absolutamente bíblica; pero la usamos de manera adecuada y relevante en el mundo en que vivimos para ayudar a alcanzar una precisa comprensión.

La defendemos. Pablo también enseñó a Timoteo que llegará el tiempo en que muchos “no soportarán la sana doctrina” (2 Timoteo 4:3). Por esta causa nosotros estamos “siempre listos para dar razón” y defender nuestra doctrina, aún en contextos en los que no prevalezca la razón y la gente se burle de nuestra creencia y esperanza. Oswald Chambers dijo, “Santidad, no felicidad, es la meta más elevada del hombre”. Por esto, fuimos llamados a santidad, equipados con la doctrina de fe y amor en Cristo Jesús, y esto es lo que transmitimos a los demás.

-Jerry Brecheisen es un escritor y se retiró como director de comunicaciones de la Iglesia Wesleyana.