Mujer Es Libre De La Prisión De Su Propia Casa

2018-03-07T14:04:35+00:00 marzo 7th, 2018|México, Misión Global, Noticias|

Un testimonio de Proyecto Pablo

Durante la realización de Proyecto Pablo en Guadalajara, México, en febrero de 2018, las misioneras voluntarias, Lesly Álvarez y Karla Urban, tuvieron la maravillosa experiencia de ver el poder del Espíritu Santo transformar la vida de María, una mujer que debido a su depresión y resentimiento se había convertido prisionera en su propia casa.

Ellas estaban visitando casas para presentar el evangelio a través del libro sin palabras. Tocaron insistentemente una puerta, pero nadie abría. Cuando estaban por irse una mujer de unos 40 años se asomó abriendo solo una ventana pequeña, ellas le dijeron el motivo de su visita y notaron que aunque no había frío, la mujer estaba vestida como si lo hubiera. Se mostraba muy nerviosa e inquieta y les dijo que no podía recibirlas pues esperaba a una psicóloga que le daría una terapia. Las misioneras le pidieron que les permitiera 10 minutos para contarle una historia de la Biblia. Ella se los permitió y las misioneras la guiaron a recibir a Cristo como su Señor y Salvador. En el momento de la oración la mujer se quebrantó, luego les contó que cuando ellas oraron, comenzó a sudar y a sentir mucho calor y descanso. Después de darle algunos consejos las misioneras se retiraron, prometiendo regresar al siguiente día para darle una clase de discipulado. Cuando volvieron, ella les compartió que  por temor quiso cancelar la siguiente visita pero al no tener contacto con  ellas, pensó que debía ser  importante recibirlas, así qué la esperó entusiasmada.

Al finalizar el discipulado las misioneras oraron por ella,  el Espíritu Santo la ministró nuevamente haciendo un gran milagro en su vida. Las misioneras regresaron por 3ª vez y fue sorprendente lo que encontraron, la apariencia de la señora había cambiado, ahora estaba muy bien arreglada, su casa estaba limpia y ordenada. La señora les contó que por 10 años había tenido depresión y ansiedad, y que hacía 8 años que no salía de su casa. Les dijo que ella tenía muchos resentimientos con personas que la habían herido, y que había pensado en quitarse la vida para dejar de sufrir.  Pero aquel día que las misioneras le hablaron de Jesús y que habían orado por ella, sintió un calor extraño que invadió su cuerpo, y que le había quitado un peso de encima. Les contó que del gozo que sentía, había salido de su casa, a contar la noticia a sus padres y hermanos, quienes se quedaron desconcertados al escucharla. Después de leer la Biblia las misioneras volvieron a orar por ella. Esta vez ella se soltó en llanto pidiendo la sanidad de Dios para su vida. Las misioneras se despidieron prometiendo regresar nuevamente. Cuando regresaron, la mujer estaba muy gozosa, les contó que por 1ª vez en 8 años había salido con su esposo,  fueron a la plaza principal. Les dijo que ella estaba asombrada del gozo que sentía, sin tener necesidad de tomar más medicamentos, encierros en psiquiatra, o terapias. Las misioneras estaban muy gozosas al notar el cambio tan rápido y tan radical. Cuando se disponían a orar por ella nuevamente, ella les pidió que esperaran, salió corriendo a la casa contigua a llamar a sus padres, esposo y hermanos para que también oraran por ellos. Los familiares vinieron y dijeron a las misioneras que no podían explicar lo que estaban viendo en la vida de su hija. Dijeron que ellos eran religiosos, miembros de la iglesia principal del pueblo y que estaban asombrados por el cambio en su hija. Pidieron a las misioneras que oraran también por ellos y por otros familiares ausentes. Las misioneras oraron por todos y les prometieron que continuarán compartiendo con ellos de Jesús.

Es importante mencionar que estas 2 misioneras son miembros de una Iglesia del Nazareno local y nunca habían hablado a alguien de Jesús.

Le invitamos a orar por Proyecto Pablo, por todas las personas que están siendo alcanzadas y por María, que ha tenido en los últimos días oposición para poder continuar recibiendo las visitas de las misioneras.

Fuente: Manuel Molina, coordinador de Proyecto Pablo